Un dìa…

Andas por esos mundos como yo; no me digas
que no existes, existes, nos hemos de encontrar;
no nos conoceremos, disfrazados y torpes
por los caminos echaremos a andar.

No nos conoceremos, distantes uno de otro
sentirás mis suspiros y te oiré suspirar.
¿Dónde estará la boca, la boca que suspira?
Diremos, el camino volviendo a desandar.

Quizá nos encontremos frente a frente algún día,
quizá nuestros disfraces nos logremos quitar.
Y ahora me pregunto… cuando ocurra, si ocurre,
¿sabré yo de suspiros, sabrás tú suspirar?

Alfonsina Storni

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A mi musa olvidada

Desde que te conocí -te confieso- he estado loco por ti. Navegando mi barco desde aguas prohibidas, sabiendo que tu corazón aún no está listo para amarme y sabiendo que tus prioridades aún les falta mucho camino por descubrir. Zarpando sin destino y con muelle destruido, sin retorno posible es que me enfrento al desastre que me espera en el mar, son tuyos mis ojos y estas manos que trabajan por ti, son tuyas mis canciones que compongo en la mar, y en la acción más cruel de este mundo despiadado, son tuyos mis sentimientos que sé nunca podrás corresponder. Agonía del que se sabe no querido por su amada, tristeza constante de quien entiende que haber escogido a un amor imposible tiene como destino la soledad.

Te confieso que intenté matarte, ¡Oh musa!, lo intenté con el tiempo que desgasta la roca, y lo intenté con palabras agresivas y pensamientos negativos, separándome de tu calor como el sol que eres, haciendo escasas tus palabras en mis oídos y tratando de olvidar tu figura y tus ojos. Fue la inevitable consecuencia mi locura, la prueba de que soy un mortal sin nada especial más allá de mi cariño por ti, de mi mente centinela y vigía de tus noches, no pude seguir con mi plan de acabarte, desaparecerte de mi vida y borrar así toda ansia o angustia. Si desapareces de mi vida ¿qué de bueno queda en mí? ¿Qué más allá de mi propia existencia podría considerarse especial, sin ti? ¿Cómo escribir buenas cosas sin mi musa susurrándome?

Así es como aquel grito desde el océano profundo llegó hasta ti, destruyendo mi orgullo y deteniendo la inercia de mis acciones vacías hacia ti, así fue como mi voz llegó a tus oídos diciéndote que te quería hoy más que nunca y por siempre, aún cuando no estuvieras a mi lado como yo quería o como yo pensaba que estabas, entendiendo que mi cariño no estaba condicionado a nada. Porque te quiero y te amo musa hermosa.

De regreso a publicar

Precisamente hoy se renovó esta página, creada hace casi dos años bajo el nombre de Verdades Inconvenientes. En aquel entonces estaba seguro de que la gente cerraba los ojos ante una realidad difícil de manejar, prefiriendo hacerse de la vista gorda y hacer como que nada pasaba. A lo largo de mi vida me fui encontrando con aquellas “verdades” y fue entonces que decidí en primer lugar hacer frases utilizando esa realidad aprovechando mi facilidad para escribir, y en segundo, decidí crear este blog. De cierta forma pretendía dar a luz ideas negativas pero verdaderas, tratando de mostrar un mundo que no muchos veían con objetividad y añadiendo, por supuesto, una bonita enseñanza positiva al final de cada entrada pues, todo lo malo tiene algo bueno de dónde se puede aprender.

Es curioso cuando pasan cosas buenas en tu vida y dejas de ver el mundo tan severo como lo veías, como cuando te enamoras y de pronto todo alrededor tuyo se colorea, conoces a personas positivas y de pronto empiezas -quizá lentamente- a pensar de forma positiva… algo así me pasó y dejé de escribir en este blog.

Siendo que mi blog se alimentaba de mis pasadas experiencias negativas, justo en el momento en que empecé a conocer a otro tipo de personas, dejé de escribir, y dejé de escribir por mucho tiempo dejando olvidado este espacio.

Varios días atrás empiezo a recibir correos en mi mail sobre la renovación de este sitio y me preguntaba “¿este sitio merece renovarse?“, una justa pregunta tomando en cuenta que no he escrito desde hace mucho tiempo aquí, y pensando, y pensando, decidí renovarlo con “una condición”: tenía que cambiar la temática a una más actual de acuerdo a mi estilo de vida, y así fue como empecé a escribir esto, iniciando una nueva serie de publicaciones que hablarán más sobre lo que me pasa como persona y no sobre ideas negativas (aunque una que otra tendrá la libertad de aparecer por ahí de vez en cuándo), y pensando en dejar una pequeña huella por la red y por este universo tecnológico que tanto me ha enamorado desde que lo conocí. Es por eso que, sólo para presentar el antecedente, me tomé la libertad de publicar después de casi dos años de no haberlo hecho, y con la promesa de hacerlo periódicamente una vez más.

Gracias por leer

Alberto Burgos

No todo logro te hace feliz

Los seres humanos tienen facultades más elevadas que los apetitos animales y, una vez se han hecho conscientes de ellas, no consideran como felicidad nada que no incluya su satisfacción.” Stuart Mill.

¿Por qué seguimos buscando obtener logros? ¿Por qué cuando obtenemos algo después de un tiempo nos es efímera la felicidad que habíamos obtenido? Nuestros tutores nos enseñan a superarnos a nosotros mismos, a alcanzar nuestras metas, a admirar a aquellos que lograron grandes cosas para así tomarlos de ejemplo y cumplir nuestros objetivos, como si todo esto fueran pasos infalibles para ser felices, pero nadie nos enseña realmente cómo lograr serlo, ni a distinguir de entre las imposiciones de nuestros padres y nuestros propios intereses, parece no haber una doctrina encaminada a la pura felicidad, y es que con tantos distractores ¿cómo culparnos por no buscar lo que realmente nos hace felices? Sigue leyendo…

Que ya no haya personas como tú no implica que alguien te desee

¿Cuántas veces han escuchado la frase “ya no hay personas como tú”? ¿Cuántas veces la han dicho? Esa frase que se utiliza para reconocer la singularidad de alguien. Cuando quedamos sorprendidos ante su forma de ser y hacemos un mapeo rápido en nuestros recuerdos sólo para darnos cuenta que no hay nadie como la persona que tenemos enfrente, nos maravillamos de lo única que es  y le reconocemos su particularidad, abrimos bien los ojos y lanzamos esa frase “ya no hay personas como tú”, aunque, ser únicos e irrepetibles no conlleva el deseo de otros hacia nosotros, y la singularidad se puede dar en distinciones, rarezas y excentricidades, palabras que, quizá sean sinónimos, pero se aplican en contextos diferentes. Sigue leyendo…

Las personas olvidan lo que hiciste por ellas cuando llega el momento de mostrarse agradecidas

Influyen muchos factores cuando se tiene esta percepción: la gente de verdad es ingrata, acostumbramos a dar mucho más de lo que recibimos, no nos damos cuenta que nos están correspondiendo, queremos recibir más o esperamos continuamente recibir algo.

A veces, no es que las personas sean malagradecidas, sino que nosotros no vemos más allá de nuestras narices y más allá de 5 minutos hacia el futuro; somos desesperados y convenencieros por esperar recompensas de una acción que debería ser completamente filantrópica, y nos convertimos nosotros mismos, en egoístas y desagradecidos con aquellos que nos dieron algo desinteresadamente. Sigue leyendo…

Las mujeres pierden mucho tiempo idealizando al hombre en lugar de descubrirlo

Las mujeres describen a su hombre ideal: que lo quieren guapo, caballeroso, que tenga carro, que sea considerado, inteligente, de buen humor, romántico, alto, con ojos claros, quizá poeta, musculoso, con dinero, de buena familia, que sepa bailar, detallista, cocinero y que no tenga problema en traer el desayuno a la cama, etcétera. Llegado el momento del primer encuentro, con un análisis rápido, la mujer descarta posibilidades como si tirara fichas de dominó, ya sea mientras se acerca el desafortunado o cuando abre su boca para decir la primera tontería, y la mujer mira hacia un lado con cara de hastío como diciendo “que alguien me ayude” o “¿cómo me deshago de él?”o la clásica mirada de “¡ya me quiero ir!” Sigue leyendo…